La Dama de la Gabardina Violeta
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Yo quisiera no haber conocido de una señora
que en las sombras y en los rincones se escondía.
Su gabardina violeta de hombros a talones,
con su sombrero de pamela negro siempre vestía.
Nunca nadie descubrió su nombre,
jamás supieron de dónde venía
y aquel que su mirada cruzaba con ella,
con flores su familia lo despedía.
Sus lienzos... todas obras maestras:
Bodegas, bancos, museos y galerías.
Para mi interés, de un día para otro,
las encontraba yo completamente vacías.
Ninguna pista dejada inconscientemente,
sus escenas me llenaban de curiosidad e intriga,
Y después de mucho tiempo de buscarla
me enteré de que casi nunca encontraba guía.
Y mucho tiempo perdí...
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Perdí pensando que no eran falacias,
mentiras que mi familia y las multitudes me decían
Los halagos vacíos y las sobrestimaciones
Que sin ningún cuestionamiento yo me creía
Y perdí bastante a fin de cuentas...
buscando a esa mujer, pasé el resto de mis días
Fútilmente gastando mi tiempo
Mientras las riquezas de aquella dama florecían
Y me recuerdo bien de ese atardecer
Y veía sus cachetes manchados de negro
Víctimas de los sollozos tintados
Que al caer dejaron su huella
Avisándome que sus ojos angustiados
No eran otra de sus trampas
Que mi vida había decorado
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Por Rodrigo A. López Heredia